lunes, 31 de mayo de 2021

En los pasos de Fafán

 


Tuvo que haber sido una tarde de primavera esa tarde lluviosa en la que con mi padre jugábamos unas carreras de quién llegara primero hasta el vehículo. No hay forma de recordar quién ganó, pero si yo lo hice no fue por otra cosa que él hubiese dejado que así fuera.

Yo no tenía más de diez años, y él, que a la sazón practicaba tenis varias veces por semana tenía entonces todas las de ganar.

Tal vez no es infrecuente en un niño ver a su padre como un súper héroe, pero este de verdad que tenía poderes súper especiales: a este le vi saltarse entre balcones, le vi correr carreras y ganarlas siempre, le vi quitarse un dedo y volverlo a poner, lo vi escalar montañas –además de las de la vida-, le vi, con su súper poder láser, leerme la mente. Le vi hacer tantas cosas que aun hoy en día puedo decir esos súper poderes sí que fueron reales.

El tiempo pasó, es cierto, y en algún momento que uno nunca sabe bien cómo ocurre ya era yo quien podía ganar cualquier carrera física. Uno llega a pensar que entonces los súper poderes han pasado a uno, pero no es así.

Por supuesto que esa ventaja física no hizo más que incrementarse después, mucho más cuando sus condiciones de salud le hicieron gradualmente invalidarse, hasta que muy al final esa invalidez se convirtió en absoluta.

Fiel a su carácter indomable, entonces decidió caminar de otro modo. Decidió recorrer el camino que todos hemos de andar.

Pero antes de esa otra forma de andar, ¿qué lo llevó a ser tan grande?, ¿qué lo llevó a ser tan único?, ¿qué tan especial? ¿Fueron aquellos súper poderes que yo de niño presencié, o fueron otros aun más trascendentales?

¿Sería su vocación al estudio y a la profesionalidad que le llevaron a ser, sin ninguna duda, uno de los mejores en su especialidad en el país, mereciéndole una importante cantidad de reconocimientos, y una no despreciable cantidad de posiciones gremiales aquí, y en toda latinoamérica? (Nada mal para alguien que trilló su camino desde un remoto municipio de Puerto Plata: Imbert.)

Quizás fue eso, o tal vez su forma de guiar y de enseñar de una forma tan mágica las que le hicieron tan grande. Como tan fácil, tan por arte de magia, aprendí a montar bicicleta con ella sin rueditas y él diciendo: «tú puedes», mientras con sus brazos invisibles de súper héroe aún la sostenía.

No solo yo o mis hermanos, también fueron sus discípulos médicos, los residentes de anestesia, los que fueron también sus estudiantes en la universidad, para quienes su vocación didáctica resultaba ser única.

O quizás su alto estándar de moralidad difícil de emular que le guió hacia las luchas sociales en sus versiones más nobles.

O sería, tal vez, su vocación de amistad genuina que tuvo no solo con sus nunca olvidados coterráneos compueblanos durante toda la vida, pero también con una interminable lista de seres queridos que su carisma cultivó a lo largo de la vida.

O fue su humanidad, aquella que toda la vida le permitió ver de forma indistinta al afortunado del que no tanto, y escuchar sus historias con tanto interés sin importar quién de ellos la narrara. Bastaba con que fuera importante para el relator.

¿Qué lo hizo tan grande? Supongo que será un enigma pendiente de descifrar en el resto de mis días. Pero en el interín, tanto a mí como a mis iguales no nos queda de otra que la utópica tarea de intentar calzar los zapatos de aquel cuyos pasos ahora nos toca andar.

miércoles, 25 de marzo de 2020

“UNA ESPERANZA EN EL ARADO”



Sr. Presidente de la República Dominicana, Danilo Medina Sánchez:


Quien le escribe es un ciudadano común, profundamente preocupado y con conocimientos importantes de estadísticas.

Distinguido ciudadano, culminado el día 24 del inicio de la epidemia del coronavirus en la República Dominicana, cuando se diagnosticó el primer caso en suelo dominicano a un turista italiano que dio positivo a la prueba del Covid-19, y a seis días de haberse impuesto la cuarentena decretada de su gobierno, parece que no vamos enrutados hacia un buen puerto.

En el momento en que fue decretado este proceso, los casos en la República Dominicana se estaban duplicando a una velocidad de cada 3.34 días, hoy en día, sin embargo, cuando se ha informado oficialmente de 312 infectados, parecen estar duplicándose a una velocidad de 2.77 días, habiéndose acelerado de una forma preocupante la infección más allá de lo que predice la curva exponencial. Por ese camino, señor Presidente, no vamos a tener un buen desenlace.

Las razones por las que creo que es tan complicado implementar en el contexto dominicano esa cuarentena a un porcentaje amplio de la población es dual:

Por un lado, tenemos que admitir que no contamos con activo educacional necesario como para hacer entender a gran parte de nuestra población la gravedad del problema, y la importancia de la cuarentena. La base educacional que se necesita para eso se construye durante años, no es posible hacerlo en medio de una crisis.

Por otro lado, la parte de los compatriotas que salen a la calle cada día a ganarse lo que se van a comer ese día. Para tales compatriotas, no importa si se coloca todo el ejército en frente de sus casas: van a salir de todas formas. No se conceptualiza la amenaza de un virus, cuando se tiene hambre.

Paralelo a eso, está la calamidad económica que hoy afrenta al pueblo dominicano que hoy está pasando hambre y angustia, y usted conoce, mejor que yo, el posible desenlace en caso de que esta situación económica se prolongue en el tiempo.

Creo, con toda humildad, que no es sostenible, ni viable seguir desarrollando la estrategia que se ha estado desarrollando hasta este momento.

De forma alternativa, señor presidente, y con toda humildad, yo me permito hacer la siguiente propuesta que he querido denominar Una esperanza en el arado.

De lo que se trata es de desplazar a la mayor brevedad posible a los jóvenes que hoy están desempleados y desesperados en nuestras ciudades hacia los campos dominicanos para preñar de frutos toda nuestra geografía nacional.

Con esta medida entiendo que podemos lograr varias cosas de un solo zarpazo:

En primerísimo lugar, vamos a quitar el hambre de los hombres y mujeres que hoy, al sexto día de esta cuarentena ya la están sintiendo de forma angustiante.

En segundo lugar, vamos a eliminar de nuestros caminos y carreteras a personas que de una forma u otra podría estar generando algún tipo de dificultad a los vehículos que suplen de productos agrícolas a nuestras ciudades, a la vez de que para ellos mismos esos productos ya no tendrían que ser transportados.

En tercer orden, vamos a fortalecer una producción agrícola que será estratégica, no solo para asegurar, ciertamente nuestra producción nacional, sino, también que el potencial excedente que se produzca podrá ser exportado a países vecinos quienes, también azotados por la misma pandemia, de seguro estarían dispuestos a pagar un buen precio por nuestros productos, al menos en el corto y en el mediano plazo.

Otro beneficio es que entiendo que la actividad agraria es una actividad que se hace de forma aislada, garantizando que los obreros puedan desarrollar su labor, de forma segura, manteniendo siempre los dos metros de distancia que recomienda la OMS para fines de evitar el contagio del Covid-19.

Medidas de seguriad adicionales pueden ser tomadas, al solicitar que tanto el Ministerio de Salud Pública como el ejército supervisen la actividad, de manera que se minimice el riesgo de contagio.

A la par con que muchos de nuestros jóvenes estarían integrados a la labor productiva del campo, nuestros envejecientes, y también nuestra gente vulnerable, sí deberán seguir una cuarentena rigurosa.

La idea es, tal y como fue planteado en Inglaterra, que en la medida gradual en que nuestra población más fuerte se vaya enfermando y sanando de la nueva epidemia, vayan creando los anticuerpos necesarios que una vez universalizado entre ellos, permita proteger a los más débiles.

Soy consciente de que esa estrategia tiene sus detractores por más de un motivo, y con justa razón. Pero siento que en el actual contexto dominicano es la mejor carta a jugar, siendo que toca ahora, aun cuesta arriba, lidiar con al menos dos situaciones igualmente difíciles: la económica, y la epidemiológica.

Habrán pérdidas humanas, tendremos que vivir con ellas. Ocurrirán cualquiera que sea la estrategia que se tome. De lo que se trata es acogerse al mal menor.

Evidentemente, es importante que haya una oportuna coordinación y supervisión técnica, para lo cual sería oportuno convocar a los ingenieros agrónomos del país.

Al final del día, la idea es que el gobierno es dueño de toda la cosecha, y podrá disponer de ella para ulterior consumo del pueblo dominicano, y para la valiosa exportación generadora de las divisas que otras fuentes no va a poder prever.

Señor presidente, al momento de escribirle, usted tiene pautado dirigirse al país, posiblemente con nuevas medidas para enfrentar la plaga que hoy nos ocupa. Con toda la fuerza de mi corazón, apreciaría que fuera considerada esta sugerencia que salen desde el dolor de la impotencia, pero con la fe de que quizás…. tal vez quizás, pueda funcionar. Escribo con la esperanza de que llegue a ser visto por alguien cercano a usted para que esta idea sea, al menos, considerada.


Amadeo Alcántara

viernes, 3 de junio de 2016

Ella, Emma, Mi Niña Bella....

Emma. Así la llamo, y así ella viene...ella anda a gatas, con elegancia, y cuando quiere ver ya distinto, se pone erguida, y se levanta....


Ella, mi niña bella, tres cuartos de año ya, que ella está aquí....y ya parece que quisiera caminar entre sus pasos, tal vez trotar, tal vez correr...pero es tan ingenua, mi niña linda, que ora olvida que hay que dar tiempo para crecer, para aprender, para emprender...

Pero otras veces, ella no olvida, y es juguetona y exploradora; tan infantil, tan divertida, tan tierna ella, mi niña bella.

Ella no habla, de las palabras, poquitas cosas puede decir, pero de ojos lo dice todo, y con su rostro no falta nada.

Y ella parece una canción...y ella es una canción; con melodía, con su poesía, con su belleza, su inspiración.....

Y ella te mira, la niña tierna, con tal dulzura e ingenuidad, que dejas incauto que te señale, y que te toque con ese dedo...para explorarte...eso parece...

Pero ella, la traviesita, tiene un secreto, uno pequeño, en el pulgar...y cuando inocente y  desprevenido ya te ha tocado....y enternecido te ha doblegado, entre la uña del otro dedo, y la otra uña, del regordito, esas dos uñas, y el secretito: un pellizquito...

Pero no duele; el secretito del pellizquito te ha sorprendido, y no te duele; es decir, duele, pero un poquito, un poquitico; y es que la niña, con esos ojos, te ha enternecido, te ha adormecido, te ha doblegado.

Y luego de esto, sobre mi pecho, ella se acuesta, ella se duerme, y yo me duermo, y nos dormimos.

martes, 17 de mayo de 2016

Karim Abu Naba......Caso de Estudio

Recién acaban de transcurrir las elecciones dominicanas pautadas para el 15 de mayo del año en curso, 2016. Tal parecía que todo era previsible en esta contienda... pero, para aquel que observa con detenimiento, es impresionante cómo el circo político criollo nunca deja de introducir elementos creativos capaces de generar el más absoluto asombro al más impasible de los mortales....para muestra un botón...

Es bien sabido que el voto dominicano se define por el bono gas, el bono luz, y todos aquellos «bonos» habidos y por haber... además, de forma muy especial, las elecciones dominicanas terminan de decidirse gracias a ayudas clientelares que se reciben próximo al día de las elecciones, la cantidad de «chatas» para las caravanas y el «quinientón» que no ha de faltar a la hora de «echar» el voto...

¡Circo....pan y circo es en lo que consiste el show político dominicano....! Eso explica la eficiencia de la estrategia de campañas electorales que inteligentemente ignoran el ofrecer, e incluso debatir, propuestas programáticas tendentes a un desarrollo integral de la nación a cambio de enfocarse en una estrategia mucho más redituable en el quehacer político nacional: el clientelísmo....

Sin embargo, siempre había considerado que había un segmento geográfico del mapa político dominicano en donde se producían singularidades totalmente ajenas a la forma de hacer política en el resto del ecosistema político criollo: El Distrito Nacional.

Hasta ahora, había ponderado que solo en el Distrito Nacional es posible que candidatos congresionales como Minou Tavárez Mirabal o Pelegrín Castillo (Por citar dos ejemplos de diputados que además eran candidatos a la presidencia para estas elecciones) pueden ganar sus curules como congresistas simplemente por promover sus propuestas, e ideología, sin necesidad de clientelismo político....¡Solo en el Distrito Nacional ―se supone― eso es posible...!

Pero he aquí donde la política dominicana se reinventa a sí misma, y crea personajes como el señor Karim Abu Naba que nos enseña una nueva lección: no hay predio alguno en el suelo de Quisqueya que no esté profundamente influenciado por el clientelismo político.

¿Cómo es posible que sin ningún discurso, sin ningún tipo de experiencia política, sin un posicionamiento previo favorable en cualquier área de la vida pública haya podido sacar cerca del cuatro por ciento de los votos del electorado de la crema y nata de la geografía política nacional?


¿Cómo es posible que bajo esas condiciones Karim Abu Naba, dentro de un universo electoral de 733,552 inscritos (el del Distrito Nacional) haya podido sacar más votos, en términos absolutos, que Minou Tavárez Mirabal, Pelegrin Castillo, Soraya o el legendario Hatuey de Camps, dentro de un casi diez veces más grande universo de  6,765,245 inscritos (el de todo el país).  
Es decir, ¿qué podría ofrecer el señor Karim a los munícipes de la capital primada de américa que este electorado haya valorado en un nada despreciable cuatro por ciento de sus votos...?

De esa forma, el así llamado Príncipe Karím, despojado de la formalidad del político tradicional, pone al descubierto el efecto que un único factor, el dinero, tiene en la incidencia del electorado dominicano, sin el resultado de la amplificación de ese efecto que ocurre al combinarlo con los otros elementos non santos, habituales de la política criolla...

Si se piensa con cuidado, creo que ―sin proponérselo― Karim ha sido de los candidatos que más ha aportado a dar luz de cómo funciona nuestro fallido sistema, al haber segregado absolutamente todas los demás factores que visten a los políticos para guardar las formas de cómo logran su éxito, y pone al descubierto la relación que hay entre dos únicas variables: dinero y cantidad de votos.

Es decir, aún sin la estructura, ni la experiencia, ni el mecanismo de distribuir ese dinero que abiertamente ofreció a su electorado, el señor Karim logra convencer al cuatro por ciento del fragmento del electorado del más alto nivel que él es la mejor opción para ser el alcalde de su ciudad.

Ahora bien, imagínese que además de dinero usted cuente con experiencia, algún grado de inteligencia, estructura política, medios de comunicación, más dinero aún que el propio Karim (vía el estado), algún dominio de la palabra, etc....aunque se encuentre usted en el mismísimo Distrito Nacional......imaginase cómo podría usted potenciar la fortaleza de Karim (dinero) multiplicando tal vez por diez, o tal vez por quince el resultado de su «inversión», como en el caso del senador Félix Bautista, vergonzosamente, uno de los senadores más votados en el país.

O bien, ¿qué pasaría si, en el mismo Distrito Nacional (Crema y nata del electorado dominicano) algún grupo económico aliado a algún grupo político se dispone a invertir con inteligencia y eficiencia en algún candidato particular? ¿No podría fabricar a un síndico de la noche a la mañana? ¿No podría, incluso, cambiarse los resultados que arrojan las encuestas a pocos días de las elecciones en más de diez puntos, llevando a cerca de veinte puntos la diferencia con su contendor más cercano, que a pocos días era solo de dos?

Y uno se pregunta: ¿y será sostenible todo esto?, ¿podrá mantenerse por tiempo indefinido el continuo incremento de otros males, como la deuda externa, el índice de percepción de la corrupción, o la abstención? Yo creo que la razón por la que todos estos males se han ido incoando en la sociedad dominicana sin producir alguna convulsión social es la gradualidad con la que ellos se han venido instalando. Pero no creo, francamente, que todo esto se pueda mantener secuola secularem, así no más.


Pero de este otro tema conversaremos en otra entrega. 

domingo, 30 de agosto de 2015

Otra Historia del Tiempo (parte 13) (El Ser Humano)

Y después de que han ocurrido todos estos «milagros» evolutivos  en donde el ojo ve, el oído oye, el olfato huele, las papilas gustativas gustan, el tacto siente, un buen día al «homo erectus» se le ocurre «mirar a las estrellas» y escapar así de la prisión instintiva del presente, y es capaz de agregar al tiempo las dimensiones del pasado y del futuro permitiéndose hacer entonces las más asombrosas preguntas: ¿de dónde vengo?, ¿cómo llegué aquí?, ¿a dónde voy?. 

«Por arte de magia», la evolución asesta su último golpe y en una sola especie se ven «evolucionada»: el habla, el razonamiento, la inteligencia,  la creatividad, la escritura, la esperanza, la fe (aun en ateos), el amor (o el odio), la conciencia, la moralidad; todas ellas propiedades exclusivas del ser humano.

O sea, una sola especie se alza con características que cada una de ellas, de forma aislada, era infinitamente improbable que surgieran espontaneamente, ahora todas surgen en un solo ser –«Es caprichosa la naturaleza»– decidiendo no repartir esos atributos entre especies distintas.

Y es este ultimo asunto, la moral, que precisamente refuerza la postura teísta de que hay un Dios Creador, o sea, por mucho que se trate de justificar cómo la evolución (basada siempre en el triunfo del más poderoso, sobre el más débil) nos llevó a ser seres cooperadores, incluso entre desconocidos, conscientes de lo que está bien, y de lo que está mal (aun cuando se opte por practicar el mal). Nos llevó a tener ese «sustico» (aun cuando se ignore) cuando uno sabe que no está haciendo lo correcto.

Es decir, la evolución decide cambiar el rumbo, y en lugar de beneficiar al más fuerte y dominante, ahora decide premiar al que más desarrollado tenga el sentido de cooperación y altruismo. Y así, un buen día, «el hombre decide inventar a Dios».

Y más o menos así transcurre la historia. Más o menos así pasa la cosa. Más o menos, eso fue lo que pasó....cositas más, cositas menos...pero, en cualquier caso es una historia que de acuerdo de quién la cuente puede parecer más o menos científica, más o menos racional.

Dependiendo de quién la cuente nos parecerá una verdad científica algo que más bien está a años luz de ser demostrado. Y parecera que no es aceptable la causa que de hecho es la mejor explicación de que haya ocurrido todo lo que ha ocurrido en esta historia.

Y dependiendo de quién lea...dependiendo de quién lea creerá una cosa o la otra: buscará mil y una explicaciones para explicar todo lo que ve a su alrededor en el mundo natural, o aceptará que la mejor explicación de todo eso es Dios.

¿Pero qué tanto tiempo transcurrió para que todo esto ocurriera? Conversaremos un poco sobre esto en nuestra próxima entrega...






sábado, 22 de agosto de 2015

Otra Historia del Tiempo (parte 12) (Complejidad de los Órganos)

En cuanto a la aparición de órganos tan extremadamente complejos como el ala, estos habrían surgido, también, producto de mutaciones y el azar, pero, ¿qué es un ala cuando todavía no es un ala?; es decir, ¿para qué habría servido esa pseudo ala en todo el proceso evolutivo hasta terminar de formarse? ¿Cómo es que se puede pasar gradualmente de no volar a de repente, un buen día, volar?

Pero lo curioso es que si inconcebiblemente improbable es que surgiera este órgano por azar evolutivo, mucho menos lo es que apareciera ¡CUATRO VECES!, por cuatro «caminos» diferentes, como propone la evolución.

De hecho, el evolucionista Peter Wellnhofer –especializado en aves– argumenta: «es improbable que un órgano tan inusual como el ala evolucionara dos veces»  [27]

Ahora el ojo, cuya extrema complejidad el propio Darwin la definía como el Talón de Aquiles de su teoría. Imagine la creatividad que se necesita para concebir cómo evoluciona el ojo. Curiosas y complejas explicaciones se han dado para explicar de qué forma se habría formado este órgano –siempre guiado por la mano del azar–; y siempre que leo sobre eso, noto que se menciona que a partir de que el ojo evolucionaba, eso daba ventaja a los organismos para protegerse de los depredadores; y yo me pregunto: ¿cuáles depredadores, si ellos (los hipotéticos depredadores) eran ciegos?

Y, nuevamente, no solo es infinitamente improbable la formación por azar del ojo, sino que de acuerdo a la evolución, este órgano habría aparecido no cuatro veces (como el ala), ¡Sino CUARENTA veces, por CUARENTA caminos diferente!, en los diferentes animales de la naturaleza [28]

Desde hace cuatro meses, Emma Noelia me ha hecho feliz padre por segunda vez. El hecho me ha llevado a reflexionar sobre un asunto que tendría una implicación interesante dentro del tema de la evolución: la lactancia.

Es decir, está claro que es común entre los mamíferos la lactancia, y que cualquier avezado teórico de la evolución podría pretender explicar la transición entre un animal y otro dentro de este grupo de seres vivos, pero ¿a qué animal hembra se le ocurriría la idea de pegar la cría en su pecho, y que de ahí fluiría alimento para sostener a su descendencia?

Me esfuerzo por hacer comprender al lector sobre la trascendencia del asunto; es decir, imaginar todas las cosas que tuvieron que haber ocurrido para que se desarrollara ese reflejo de succión de las crías a la par con que la «fábrica» de leche materna se creara y activara por azar; estableciendo espontáneamente todo un proceso, primero con el calostro, y más adelante con la leche materna _per se_, combinándose de forma maravillosa la necesidad de la cría (que ocurre en un ser) con la provisión de la madre (que ocurre en otro ser). ¡Hágame el favor! ¿No cree el lector que no exagero si le llamo a esto «el milagro de la lactancia»?

Y luego, no solo es extrema la complejidad específica de cada órgano, sino que deben acoplarse de forma armónica entre todos ellos, para conformar el complejo sistema de la biología humana, o animal.

Ahora bien, ¿qué esperaría la filosofía evolucionista que ocurriera con los órganos a medida de que una especie se va convirtiendo en otra especie? ¡Simple!, que los órganos no propios de la segunda especie se vayan quedando sin función, pero que queden ahí, al menos por algún tiempo, hasta que la evolución se encargue de terminar estirpándolos. A esos órganos se les habría llamado «órganos vestigiales».

A principio de 1900,R. Widershame, motivado por la filosofía de la evolución, hizo una lista de 180 órganos humanos que, como no se conocía su funcionamiento todavía, fueron considerados como vestigiales. Ese hecho, según se creía, era «una prueba más» de la evolución.

A medida que se va encontrando el funcionamiento de los otrora llamados órganos vestigiales, la lista de órganos humanos considerados como tales es mucho menor, y a la vez muy debatida. [29] ¿Qué pasara cuando la ciencia siga avanzando, y encontremos las funciones de los órganos que hoy nos pudieran parecer ociosos?

Pero entonces nos cuentan que por obra del azar surge también el ser pensante, que analiza, que proyecta, que pondera, que razona, que habla, que calcula, que escribe, que nos lee....sobre eso hablaremos en nuestra próxima entrega.











[27] as quoted in Gibbons, 1996, 274:720). Unlikely indeed!

[28] http://youtu.be/PSCDwnsIv0k


[29] http://creacionismo.net/genesis/Presentaci%25C3%25B3n/organos-vestigiales

lunes, 17 de agosto de 2015

Otra Historia del Tiempo (parte 11) (Fraudes con Fósiles).

Ahora bien, amén del enorme vació de fósiles que presentamos en la entrega anterior, tenemos otros tantos que no han sido más que el resultado de acciones fraudulentas:

El Hombre de Piltdown es quizás el caso más relevante en este asunto, pues por cuarenta y cinco años estuvo exhibiéndose como evidencia irrefutable de evolución humana; transcurrido ese tiempo, se comprobó y publicó su falsedad.

Entre los años 1921 y 1937 habrían sido encontrado los fósiles del Hombre de Pekín; en su momento, el hombre de Pekín fue considerado «el primer eslabón perdido» que justificaba la teoría de la evolución. En noviembre de 1941 los huesos habrían sido enviados a Estados Unidos para ser protegido de una invasión japonesa. Sin embargo, de camino, los fósiles desaparecieron, para nunca más poder volver a ser estudiados, ni verificarse su autenticidad.

No tan lejos en el tiempo, el 15 de octubre del año 1999 la National Geographic Society anunció con bombos y platillos que había sido hallado un fósil del Archaeoraptor, el cual, según se dijo en rueda de prensa, representaba el eslabón perdido del ancestro común entre las aves y los dinosaurios. Al año siguiente, en el 2000, salió a la luz pública que dicho fósil resultó ser un fraude. [25]

Sobre otro fósil, el Archaeopteryx, se argumentó que con su hallazgo se encontró uno de los eslabones de la larga cadena que también se había venido asumiendo que unía a las aves modernas con los dinosaurios, de los cuales se dice que son ancestros de los plumíferos voladores. El Archaeopteryx mostraba, según se alegaba, indubitables características que mostraban la transición del dinosaurio al ave.

120 años después de la aparición de primer fósil del Archaeopteryx (1980) un científico judio (Lee Spetner) cuestiona la autenticidad del Archaeopteryx. Resulta extraño que de los ocho especímenes de Archaeopteryx casi ninguno tiene señal de haber tenido plumas, y que los dos que sí tienen señal de haberlas tenido fueron vendidos por padre e hijo, uno al museo británico, y otro al museo de Berlín (Karl Haberlein y Ernst Haberlein, respectivamente). 

Desafortunadamente el fósil del museo de Londres (al menos) ha sido puesto aparte y nuevos estudios no han podido ser hechos sobre este especimen [26]. 

El Hombre de Nebraska, es el típico caso en los que hallándose una pequeñísima fracción de un fósil, y con una enorme creatividad se figura todo un cuerpo de «homo sapiens».

En este caso, con el hallazgo de un solo diente se pretendió decir que el mismo pertenecía a algún hombre ancestral. Con el tiempo, se demostró que ese diente pertenecía a un cerdo.

Entonces, ¿qué credibilidad merecen aquellos «fósiles» cuya integridad no tengamos por qué creer? (Me refiero a aquellos que pudieran existir y que su falsedad aún no se haya ventilado a la luz pública). Creo que William Dembski tiene razón cuando dice: «los plagios y la falsificación de data son mucho más común en ciencia que lo que quisiéramos admitir».

Pero ¿qué de los órganos complejos?, ¿qué de los órganos vestigiales?, ¿qué de otros problemas que hay para explicar la trancisión entre especies? Todo eso lo discutiremos en los próximos capítulos....







[25] http://news.nationalgeographic.com/news/2002/11/1120_021120_raptor.html

[26] Morris and Morris, 1996, 2:67-68