lunes, 6 de julio de 2015

Otra Historia del Tiempo (Parte 5) (La Complejidad Específica de la Vida)

Hasta hace poco tiempo, era poco lo que se conocía respecto de lo que hay en el interior del organismo vivo más simple que puede haber: la célula. Microscopios electrónicos de altísimo desempeño permiten develar el misterio que no hace mucho nos era vedado.

¿Qué ha sido visto en el interior de una célula que haya hecho cambiar la opinión de una persona como Anthony Flew luego de haber profesado durante toda una vida su ateísmo? ¿Qué puede ser tan complicado dentro de una célula que haga imposible en la práctica que el azar, combinado con millones de años, pueda dar cuenta de la complejidad de la vida?

A continuación, procedo a hacer una transcripción casi literal desde el minuto 47:14 hasta el minuto 49:51 del video colocado en You Tube, en el link http://youtu.be/DPIdXQLfPXo (recomiendo que nuestros lectores vean ese video completo, no solo en los minutos señalados). Veamos el complejo proceso  de cómo la célula produce una sola proteína.

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Dentro del núcleo de una célula se encuentran las hebras de ADN bien enrolladas, que constituyen las bibliotecas de instrucciones necesarias para producir cada proteína dentro de un organismo.

En un proceso conocido como «transcripción», una máquina molecular desenrolla primero una sección de la hélice del ADN para exponer todas las instrucciones genéticas necesarias para ensamblar una molécula de proteína; otra máquina copia luego estas instrucciones para formar una molécula llamada «ARN mensajero».

Cuando se ha completado la transcripción, la delicada hebra de ARN lleva la información genética a través del complejo de poros del núcleo, el regulador de tráfico adentro y afuera del núcleo.

La hebra de ARN Mensajero se dirige a una fábrica molecular en dos partes llamadas ribosoma, después de fijarse con seguridad, comienza el proceso de traducción.

Dentro del ribosoma, una cadena molecular ensambla una cadena de aminoácidos secuenciada de una manera específica; estos aminoácidos son transportados desde una parte de la célula, y luego son ensamblados en cadena, a menudo de cientos de unidades de longitud. Su orden de secuencia determina la clase de proteína manofacturada.

Cuando se completa la cadena, se transporta desde el ribosoma a una máquina con forma de barril, y ayuda a doblarla en forma precisa y crítica para su función.    

Después que la cadena queda doblada como proteína, es liberada y conducida por otra máquina molecular al lugar exacto donde se le necesita.

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Como se puede apreciar. El mundo del interior de una célula es un verdadero complejo sistema de manofacturación; más complejo (a nivel de información y de procesos) que cualquiera que el hombre haya podido concebir o desarrollar.

Así que la encrucijada en la que se encuentra la postura atea es que antes de haber ocurrido la así llamada «evolución de las especies»,ese sistema celular tuvo que haber estado presente. Y, hasta la fecha, no hay ninguna teoría –y mucho menos nada experimental– que indique cómo pudo una célula, con su complejo sistema de ADN y ARN, haber venido a la existencia. Todo lo cual da cuenta de que la mejor explicación de que estemos aquí, y de que la célula este ahí, es el diseño, mas no el azar. 

Porque, además, cuando un organismo muere por la causa que sea ¿por qué muere? Si todos los elementos químicos necesarios para la vida están ahí, en el cuerpo muerto. Es decir, bien podría no haber muerto, o bien podría resucitarse un ciclo interminable de veces, y vivir eternamente. Una vez más, los elemwntos químicos para la vida están presente en el cuerpo.

No es de extrañar entonces la conversión de Anthony Flew del ateísmo al teísmo luego de, como él mismo indica, un largo peregrinaje por la ciencia más que por la fe.

Ahora, ¿cuál es la opinión de algunos científicos sobre el irrefutable hecho de la complejidad de la vida? Sobre esto hablaremos en nuestra próxima entrega....

domingo, 21 de junio de 2015

Otra Historia del Tiempo (Parte 4) (El Origen de la Vida)

Entonces, de un universo que surge de la «nada», de la «nada», también, habría surgido la vida. Porque aun con todas esas variables ya fina y «mágicamente» ajustadas, el origen de la vida no parece ser un asunto que el azar pueda causar espontáneamente, sin más.

En época de Darwin, muchos científicos suponían que la formación de microorganismos se generaba de manera espontánea, de hecho, como por arte de magia; Luis Pasteur, sin embargo, demostró más adelante que no aparecían así, sino que venían de otros microorganismos. [9]. La vida surge de la vida, no de la no-vida.

Sin embargo, Darwin tiene el cuidado de no incluir ese asunto en su libro El Origen de las Especies, y elude el tema, y lo que sabemos de su opinión, acerca de cómo pudo haberse  originado la vida, y su famoso «lago prebiótico», lo sabemos a través de una carta que él le escribió a un amigo suyo.

Ahora, todos los experimentos llevados a cabo para recrear las condiciones de la «tierra primitiva», y crear una estructura viva (Como el de Miller y Urey, intentando simular la sopa orgánica [10]) han fracasado. Y, hasta la fecha, el surgimiento de la vida jamás ha podido ser comprendido, y mucho menos observado, ni en este, ni en otros planetas, aun con las súper sofisticadas herramientas de laboratorios disponibles hoy en día.

Pero aun así surgió.  De modo que el evento implica que por «espontaneidad», se haya formado una bacteria con un arreglo tal de ADN que el equivalente informativo corresponde a 1000 juegos de la Enciclopedia Británica.

Estos son los cálculos del doctor en  matemáticas y doctor en filosofía Willian Dembski para demostrar lo inconcebiblemente  improbable del surgimiento de la vida como producto del azar. Un amigo mío lo presenta de la siguiente manera: «Según los estudios del Dr. Axe publicados en un «paper» en el año 2004 hecho luego de años de afinamiento del proceso de mutagénesis, la probabilidad de que surja una proteína de 150 aminoácidos al azar con la secuencia correcta es de uno en 1 x 10^74 [11]. Si a eso le agregamos la necesidad de que sean enlaces péptidos y proteínas "izquierdas" la probabilidad es de 1 x 10^164 [12]»

Luego: «dado que la mayor cantidad de elementos físicos que pueden ocurrir en un segundo es de 1 x 10^43, así como también el número de partículas observables [en el universo] es de 1 x 10^80, y, en adición a esto, de acuerdo al último cálculo de la ocurrencia del Big Bang es de 1 x 10^16 [segundos], si multiplicamos los tres factores obtenemos que la cantidad máxima de eventos físicos que pudieron haber ocurrido desde el Big Bang hasta hoy es de 1 x 10^139» [13], no más.

Ahora, si se toma en cuenta la probabilidad anterior (1 en 1 x 10 ^164), y se compara con el total de eventos probables desde el surgimiento del Big Bang (1 x 10^139) vemos que la probabilidad de que la vida surja «espontáneamente» de una «sopa prebiótica» es de la impresionante baja cifra de (1 en 1 x 10^25) ¡SOLO UNA VEZ!, en todo el universo observable. Y todo esto, poniendo como condición que las variables finamente ajustadas de las que habíamos hablado anteriormente ya estén dadas, y que haya, además, transcurrido el tiempo necesario para que los planetas se hayan formado (tiempo que no se ha restado en este cálculo). En otras palabras, el universo tendría que tener una edad de 1 x 10^25 veces la que tiene para (en términos estadísticos) esperar que ¡UN SOLO ORGANISMO VIVIENTE! se genere por azar.

En ese sentido, hay quien haya sugerido la idea de la panspermia  como una solución al problema del origen de la vida, según la cual, la vida se habría formado como microorganismo en otro lugar del universo y habría viajado en algún asteroide hasta llegar a la tierra (y tal vez a otros planetas), pero esta propuesta no solo no resuelve el problema, sino que lo complica, porque amén de seguir teniéndose la necesidad de explicar (donde sea que haya sido) el origen de la vida, habría que explicar ahora cómo se traslado sin morir en el intento [14].

En gran medida, el propósito del viaje a Marte ha sido el de encontrar cualquier forma o rastro de vida, presente o pasada, que pudiera dar apoyo a la teoría de la panspermia, o a cualquier otra teoría del origen de la vida. Resultado de la expedición: cero rastro de vida en Marte, ya sea pasada o presente.

Pero ¿por qué?, ¿por qué es tan improbable la vida?, ¿qué rayos la hace tan especial y extraña? Hablaremos un poco de eso en nuestra próxima entrega....


[9] Colección de biografías; Luis Pasteur; pag. 20

[10] http://es.m.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_Miller_y_Urey

[11] Dr. Axe. Estimating the prevalence of Protein Secuences

[12] Dr. Meyer, Signature in the Cell, 212

[13] https://clantiguablog.wordpress.com/2014/10/28/origen-de-la-vida-una-casualidad-improbable-id4/

[14] http://definicion.de/panspermia/

lunes, 15 de junio de 2015

Otra Historia del Tiempo (parte 3) (Las Constantes del Universo)


¿Qué son las constantes del universo? Son propiedades físicas que se asumen sin variación en todos los rincones del universo. Estas propiedades suelen ser descritas como una expresión numérica acompañado de las unidades físicas con las cuales se compara, o mide, la constante en cuestión. Ejemplo de constantes del universo son la velocidad de la luz, y la constante gravitacional.

Lo que es particularmente llamativo de las así llamadas constantes del universo es lo impresionantemente bien ajustadas que tenían que haber sido muchas de ellas para hacer posible nuestra existencia.

Pero es cuando uno puede apreciar que no importa qué tan fuerte pueda ser una evidencia en favor del teísmo; siempre habrá personas que, como se dice popularmente, «le va a buscar la quinta pata al gato».

Por ejemplo, en un artículo escrito por Steven Weinberg, él señala lo siguiente:  «Algunos físicos han argumentado que ciertas constantes de la naturaleza tienen valores que parecen haber sido misteriosamente ajustados con precisión, para tomar valores que permitan la aparición de la vida. No estoy impresionado por esos supuestos ejemplos de ajuste fino. Por ejemplo, uno de los ejemplos más usados de ajuste fino tiene que ver con las propiedades del núcleo del átomo de carbono.» [4] A continuación Steven Weinberg amplía por qué él no cree en el fino ajuste del de las propiedades del núcleo del carbono.

No entiendo por qué Weimberg menosprecia lo impresionante que es el fino ajuste del universo; como él mismo dice, varios de sus colegas (algunos de ellos ateos) no han escondido su asombro de ese hecho:

«A donde quiera que los físicos miren, ellos ven ejemplos del fino ajuste» Sir Martin Rees [5].

«Si alguien asegura no estar sorprendido por las características especiales del universo, él/ella está escondiendo su cabeza en la arena, estás características especiales son sorprendentes y poco probables» David Deutch [6]

¿Qué opinará sobre esto el señor Weimberg?


El problema es que Weinberg no detalla que no es una la variable que tiene que ser finamente ajustada, sino al menos: la velocidad de la luz; la constante gravitacional; la constante de Plank; la relación masa energía de Planck; la masa del electrón protón y neutrón; masa de arriba, abajo, del quark extraño; relación de la masa entre protón y electrón; la constante de acoplamiento gravitacional; la constante cosmológica; la constante de Hubble; entre otros. 

Cualquiera de esas constantes que estuviesen ligeramente fuera de rango, haría imposible la vida en el universo. Por ejemplo la gravedad, si la gravedad variara su constante en 1 x 10^60 ava parte, ninguno de nosotros existiría. Otras variables, como la tasa de expansión del universo temprano, son mucho más inconcebiblemente demandante de precisión. (Recomiendo ver en You Tube el video: The Fine Tune of the Universe) [7]

El propio Stephen Hawking (famoso por su posición y declaraciones ateas) no parece pensar igual que Weinberg respecto de la «trivialidad» del fino ajuste de ciertas constantes del universo. 

Procedo a transcribir lo que él mismo (Stephen Hawking) declara en un video colgado a You Tube:

«La existencia de la tierra y las propiedades que la hacen que pueda ser posible que la vida biológica se pueda desarrollar, depende de un muy fino balance entre las así llamadas constante de la naturaleza. Si ellas fueran un poco diferente, ni planetas como la tierra se hubiesen formado, ni los procesos químicos necesarios para la vida hubiesen tenido lugar.

Uno podría tomar esto como evidencia de un creador divino, pero una explicación alternativa es la que es conocida como el multiuniverso. La idea es que hay muchos posibles universos con diferentes valores de las constantes.

Solo en un pequeño número de universos que sean adecuados, seres inteligentes se desarrollarían, y estarían en la posibilidad de formular la pregunta: ¿por qué es el universo tan cuidadosamente diseñado?»


De cualquier forma, aun aceptando la hipótesis de universos múltiples, tuvo que haber habido un comienzo del tiempo absoluto (como lo sugiere este universo), los universos no habrían sido eternos. ¿Qué habría causado el inicio absoluto del tiempo?

Naturalmente, esto del «multiuniverso» es solo una hipótesis (la cual, por cierto, comparte Steven Weinberg). Veamos lo que el mismo Hawking admite en la misma entrevista, cuando se le pregunta acerca de qué habría ocurrido antes del Big Bang:



«...de cualquier forma, la Teoría de Newton fue sustituida por la Toería General de la Relatividad de Albert Einstein...eso permitió concebir el inicio del universo cual polo sur con los grados de latitud jugando el rol del tiempo. Preguntar por algún instante antes del inicio [del universo. Big Bang] sería como preguntar de un punto al sur del polo sur» [8]



Luego, no es que no sea abrumadoramente impresionante la precisión con la que tienen que funcionar muchas constantes del universo para hacer posible la vida, sino que es parte de la filosofía de algunos científicos dominantes de hoy en día buscar cualquier explicación para los fenómenos observables que, naturalmente, no incluyan a Dios, sin importar la enorme fe que haya que tener en esas alternativas no comprobables.

Pero luego de eso, el maravilloso origen de la vida. ¿Azar o Propósito? Ya lo discutiremos en nuestra próxima entrega.











[4] Artículo: ¿Un universo diseñado?, párrafo 12, Steven Weinberg.

[5] Ver en You tube: «The Fine Tuning of the Universe»; min: 2:38.

[6] Ver en You tube: «The Fine Tuning of the Universe»; min: 2:52.

[7] Ver en You tube: «The Fine Tuning of the Universe».

[8] Richard Dawkins meets Stephen Hawking.  [ http://youtu.be/LIhVCrAKSoY ]

domingo, 7 de junio de 2015

Otra Historia del Tiempo (Parte 2) (El origen del universo)


Básicamente, esto es lo que el evolucionismo ateo pide que sea aceptado como verdadero:

Como por arte de magia, sin nada que lo cause,  sin un motivo aparente, el universo emerge de la nada. Todo el universo habría estado concentrado en un espacio menor que una bola de golf; más aún, que el de la cabeza de un alfiler; de hecho, matemáticamente en un espacio igual a la nada. Y así se expande hacia todas las direcciones creando conjuntamente la materia, el espacio y, lo más importante, ¡EL TIEMPO!. Todo, absolutamente todo: las estrellas, los planetas, las galaxias, ¡todo por obra del azar!.

De conformidad con la Teoría de la Relatividad de Einstein, esa continua expansión del universo tendría tres posibles finales relacionados con la densidad del mismo, según tengamos un universo cerrado, plano o abierto.

La hipótesis de un universo cerrado está cada vez más descartada; la evidencia de que aparentemente el universo se acelera mientras se expande (sin que sepamos qué causa esa aceleración) conduce –entre otras causas– a pensar que el universo nunca se va a contraer, con lo que se descartaría, también, la hipótesis de un universo que nace y muere en eventos sucesivos; en consecuencia, al Big Bang no lo habría precedido el Big Crunch. No habría existido el tiempo antes del Big Bang; mucho menos un universo previo producto de una serie infinita de un universo que se expande y se contrae para luego volver a surgir en un nuevo Big Bang. Entonces, ¿qué causó este universo, si de la nada, nada surge?

Todo parece indicar hacia un fin del universo que poco tiene que ver con el inicio de un próximo, y que nos ayuda en poco a inferir cuál pudo haber sido la causa del inicio de este.

Pero más allá del misterio de cómo surge el universo, está el tema del fino ajuste de ciertas constantes que existen en él, de las cuales, una increíblemente pequeña variación, habría hecho imposible nuestra propia existencia.

Pero de esto hablaré más ampliamente en nuestra próxima entrega....

Continuará...

martes, 2 de junio de 2015

Otra Historia del Tiempo (parte 1) (Introducción)

Alguien preguntará: ¿por qué es que todos (o la mayoría) de los ateos que conozco son brillantes?

He aquí la respuesta simple y sencilla que he encontrado para esa cuestión: no es que para ser brillante haya que ser ateo evolucionista, sino que para ser ateo evolucionista hay que ser brillante (salvo uno que otro «unta'o»). No hay otra forma de concebir todo lo que tuvo que haber ocurrido por «azar», para que hoy nosotros estuviésemos aquí, y tanto el universo como nuestra casa cósmica exhiban el orden perfecto que tiene que existir como prerrequisito de nuestra propia existencia.

Un argumento usado por los ateos para esgrimir la pretendida demostración de la no existencia de Dios es decir que la ciencia está de su lado, y que el concepto que hoy tenemos de Dios es lo que ellos llaman «The God of the gaps» (El Dios de los huecos) dando a entender que los resquicios que faltan ser llenados por el conocimiento ciéntífico son los que aún dan lugar a la fe.

La verdad es que por definición (y al encontrarse restringuida a las posibilidades humanas) la ciencia no tiene herramientas para poder concluir sobre la cuestión divina, de hecho, como veremos, muchos de sus descubrimientos lejos de alejarnos nos acercan a la noción de un Creador.

¿Qué ocurre con las personas dedicadas a este oficio (Los así llamados científicos)? Según una encuesta hecha en Estados Unidos por Larson, en 1996, aproximadamente el cuarenta por ciento de los científicos es creyente.

La cifra podría parecer llamativamente baja, cuando se contrapone con la proporción de creyentes que hay entre el público en general. Sin embargo, cuando se le compara con una encuesta similar que se hizo hacia el 1914 (La de Leuba)  [1] podemos apreciar que no necesariamente se trata de una nueva tendencia, ya que los números reflejan prácticamente el mismo nivel de incredulidad entre los científicos de aquella y esta época.

Sin embargo, ¿Qué puede explicar que la proporción de creyentes entre la comunidad científica sea consistentemente más baja que en el resto de la población? A mi juicio,  es un asunto de preconcepción más que el hecho de que ese oficio lleve a alguien a concluir en contra de la existencia Divina.

De hecho –como veremos en esta serie de artículos–, no ha sido uno quien, a la luz de los nuevos hallazgos de la ciencia, termina aceptando que lejos de la presunción original de ateísmo, tiene que haber un Dios que lo haya creado todo. 

Tal es el caso del ateo más influyente del siglo XX, Anthony Flew, que ya en el 2004 había declarado su acercamiento al teísmo, y más adelante escribió su libro  «There is a God: How the World's Most Notorious Atheist Changed His Mind» (Hay un Dios: cómo el ateo más notorio del mundo cambió su mentalidad).

Antony Flew básicamente declaró: «Creo ahora que el universo fue traído a la existencia por una inteligencia infinita. Creo que las intrincadas leyes del universo manifiestan lo que los científicos llaman «La Mente de Dios». Creo que la vida y la reproducción tienen su origen en una fuente divina. ¿Por qué creo ahora esto, después de haber expuesto y defendido el ateísmo durante más de medio siglo? La breve respuesta es la siguiente: tal es la imagen del mundo que, en mi opinión, ha emergido de la ciencia moderna.» [2]. y también: «en resumen, mi descubrimiento de lo divino, ha sido una peregrinación de la razón, más que de la fe». [3]


Continuará....

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[1] Comparación de los resultados de las encuestas de Leuba (1914 y 1933) y Larson (1996-98). [ http://www.quantum-rd.com/2010/09/hawking-dios-no-ha-creado-el-universo.html ].

[2] FLEW, A, Dios Existe, p 87

[3] http://www.tendencias21.net/La-ciencia-provoco-la-conversion-del-ateo-mas-famoso-del-mundo_a16638.htm.

lunes, 4 de agosto de 2014

Chikunguya: Memorias del subdesarrollo



No es posible concebir un modelo matemático mínimamente elegante que no de cuentas de que a finales de octubre del año en curso (2014) todos los dominicanos hayamos sido picados por un mosquito Aedes aegypti o un Aedes albopictus infectado por el virus de la Chikungunya. Pero ¿cómo pudo suceder?

Según los números oficiales, en República Dominicana tenemos al 2 de agosto del 2014 193,395 víctimas de la epidemia del momento. Curiosamente, este número contrasta notablemente con todos los números que no salen del sector oficial; por ejemplo, se habla de que más de un sesenta por ciento de los hogares ya ha sido afectado por el virus; luego, si se asume que un hogar promedio tiene cinco personas, y que la enfermedad ha sido padecida solo por una persona de esas casas (para ser ultra conservador), estaríamos hablando de que el doce por ciento de la población ya ha padecido el mal, esto es, un millón doscientos mil dominicanos.

Hay otros números aun más fatalistas, como los que propone el empresariado dominicano cuando habla de que ha tenido un veinte por ciento de ausentismo laboral por la «fiebre» (literalmente) del momento. Si se considera que la muestra con la que pudiera contar el empresariado es significativa (y no veo por qué no) estamos hablando de que dos millones de dominicanos ya han padecido, o están padeciendo, de este mal.

Pero ante toda esta confusión, creo que los números más creíbles son los que usted ve a su alrededor: converse con la gente, interróguela, y dígame usted si al menos el diez por ciento de la gente de carne hueso, aquella que usted frecuenta día a día, no está «a la moda».

Una vez más, ¿por qué pasó?

Se ha dicho que el virus llegó al Caribe en noviembre del año 2013, y a nuestro país en febrero del 2014. Los primeros brotes de la enfermedad ocurrieron en Haina, por lo que presumiblemente algún visitante habría venido al puerto de esa localidad, más adelante habría sido picado por alguno de los mosquitos transmisores, y a partir de ahí se habría empezado a esparcir el mal.

Pero he aquí el dilema: en cualquier país que funcione (no una jungla) tan pronto se detectan los primeros casos de una nueva y extraña enfermedad los pacientes deben ser aislados, de modo tal que el resto de la población no tenga que ser contagiada.

Ese es el único camino posible para evitar la epidemia, no hay otro; es inútil, después de que la epidemia ha alcanzado un cierto número de víctimas, tratar de contenerla; es ver cumplir una vez más aquel refrán que reza: «el dominicano compra el candado después que le roban».

Cuando la  epidemia comenzaba a tomar fuerza (mayo del 2014) el presidente Medina anunció que una tropa de ¡CUTROCIENTOS MIL DOMINICANOS! harían una jornada de ir casa por casa a eliminar los criaderos de mosquitos. Pero, un momento, ¿¡cuatrocientos mil dominicanos!? ¿no le parece, señor presidente, un poco exagerada la cifra? Pero, en cualquier caso, a tres meses del inicio de la epidemia ya se había hecho tarde para «ablandar habichuelas».

No quiero ser mal interpretado: ojalá hubiese este tipo de jornadas como forma preventiva —aunque sea por la décima parte de los voluntarios que se anunció—, siempre hemos sabido que los mosquitos son transmisores de enfermedades, y que es una responsabilidad de Salud Pública controlar los criaderos de ellos, así como concientizar a la comunidad dominicana a hacer todo lo que esté en sus manos para que trabajen en esa dirección. Pero es de mal gusto la demagogia de que citando una cifra imposible (uno de cada 25 dominicanos) se iban a involucrar en una tarea inútil de cara al propósito para el cual supuestamente se hacía.

Hoy se habla de que el virus está esparcido en prácticamente todo el continente, y se dice que en el caso de al menos once de esos países (Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Gran Cayman, Perú, Venezuela, Panamá, Estados Unidos, Puerto Rico, Paraguay) han recibido el virus importado desde nada más y nada menos que República Dominicana; país que, a la fecha de hoy, tiene el setenta por ciento de todos los casos de infección oficial en nuestra América, y el único de ellos que, hasta el momento, tiene víctimas mortales de esa enfermedad. Hoy, varios de esos países piden sanciones, a organismos internacionales, contra el nuestro por no haber tomado las medidas de lugar contra esta epidemia.

Imagínese usted, solo imagine, que alguno de esos países prohibiera los vuelos de nuestro país hacia el de alguno de ellos —verbigracia Estados Unidos—, ¿cuál sería la consecuencia de una decisión como esa?, amén del daño que esta  epidemia tiene que haberle hecho al turismo —por más que el secretario de turismo se empeñe en decir lo contrario—. Me recuerda a aquella vez que la economía dominicana estaba «blindada», pero que no era tan «blindada», pero que después se «desblindó».

Ahora bien, empecé diciendo que no hay modelo matemático que no indique que prácticamente toda la población, a finales de octubre, iba a ser picada por alguno de los dos mosquitos transmisores, ya infectados, de la Chikungunya; sin embargo, los expertos dicen que solo entre el treinta y el setenta por ciento de la población padecerán de este mal, basado en la experiencia de otros países.

El problema es que no se nos explica por qué razón el mal llegaría a contenerse aun cuando no hay forma de que prácticamente todos los dominicanos recibamos la «inyección» de la enfermedad: ¿hay alguna condición especial en esos países que permite contener la enfermedad (quizás que tengan zonas donde no hayan mosquitos)? ¿Es adecuado —sin saber el por qué― extrapolar esos datos a RD? ¿Es algo en el ambiente que hace que nos volvamos inmune? ¿No todos los que sean «inyectados» padecerán los síntomas de la enfermedad, según cómo esté su defensa? En realidad, ¿cuál sería la razón para que todos caminemos por el lodazal sin que necesariamente todos nos enlodemos?

Pero, vayamos a la hipótesis (otra vez, conservadora) de que solo el treinta por ciento de la población será infectada, es decir, tres millones de personas, que si se multiplica por cuarenta y ocho horas (tiempo mínimo de fuertes padecimientos) tendríamos entonces ciento cuarenta y cuatro millones de horas de sufrimiento agudo innecesario. Pero amén del sufrimiento, ¿cuántas de estas horas habrían sido dedicadas a la producción? Recuerden las cifras emitidas por el empresariado.

Pero la imagen internacional, el efecto contra el turismo, los millones de horas dedicadas al sufrimiento innecesario y los millones de horas de producción perdida no son las únicas consecuencias de esta epidemia, para citar un ejemplo sencillo, hace unos días la selección femenina de volleyball acaba de tener una presentación vergonzosa frente a la selección de Italia: adivinen qué, tres de nuestras jugadoras estelares padecían de la Chikungunya.

Entonces vienen los pronósticos no debidamente explicados, el horripilante manejo de Salud Pública de este virus, la demagogia de los cuatrocientos mil soldados imaginarios que van a terminar con los criaderos de mosquitos y las cifras oficiales tan infinitamente divorciada de la realidad, que no me parece extraño que la mayor parte de la población aún piense que el virus se transmite por contagio, antes que por picadura de mosquito; es que ninguna información que proceda del sector oficial merece ningún tipo de credibilidad; eso, y el deplorable nivel de educación dominicano.

Solo por curiosidad, ¿qué pasaría si un virus como el Ébola (del cual se habla de una tasa de mortalidad entre el 25 % y el 90 %) entrase en la República Dominicana?, ¿correría la misma suerte que la  Chikungunya?


Memorias del subdesarrollo. 

martes, 15 de abril de 2014

Telexfree, Consumado Es

Hace algo más de un mes, cuando escribí mi artículo anterior, que alertaba sobre la inviabilidad de Telexfree, conversaba con mi amigo, debo decir mi hermano, Ángel Luis Germán, quien me preguntaba sobre por qué me preocupaba tanto el tema Telexfree si ni él ni yo «teníamos vela en ese entierro». Recuerdo que le respondí: «la tenemos, toda vez que Telexfree represente, para la República Dominicana, un hoyo como el de Baninter.»
Admito que, en ese momento, él pudiera haber pensado que estábamos lejos de que algo como eso ocurriera, después de todo, ha trascendido que solo SIETE (7) personas operaban esa «empresa», así que en alusión a la frase que se hizo famosa en Estados Unidos, a raíz de su crisis financiera: too big to fail, cualquiera pudiera darle la vuelta y pensar que: too little to make us fail .
Afortunadamente, Telexfree parece haber alcanzado la cima de su «éxito» justo en el momento en que él –mi amigo– y yo discutíamos sobre este tema (claro, en el buen sentido de la palabra), lo que permitió contener la estafa. Francamente, no sé si tal contención ocurrió por la campaña espontánea que muchos hicimos en contra de la estafa;  si ocurrió por el hecho de que recientemente habían cambiado su «plan de compensación»  para los nuevos entrantes,  el cual buscaba incrementar la cantidad de afiliados, así como legitimar sus operaciones, aunque, a la postre,  resultara infinitamente menos atractivo; o bien, si fue consecuencia de una combinación de factores. ¡Yo no lo sé, Dios lo sabe! El hecho es que SETECIENTOS MIL (700,000) personas cayeron en las garras de tan solo SIETE (7), entonces, no era infundado el temor que, en su momento, expresé a mi amigo, a mi hermano, Ángel Luis.
El economista Alejandro Fernández, quien magistralmente ha liderado la campaña en contra de Telexfree (al menos en su versión dominicana), ha estimado que los dominicanos pudieron haber «invertido» en esa «empresa»  aproximadamente  DOP 4,300,000,000.00 SOLO EN EL AÑO  2013; si se asume que la mitad de ese dinero retornó, estamos hablando de que la República Dominicana perdió, en ese «relajito», DOP 2,150,000,000.00, dinero suficiente para haber hecho unas cuarenta y tres (43) escuelas de las que el presidente Medina ha estado haciendo (que tanta falta hacen, para que estafas como esta no vuelvan a ocurrir nunca en la República Dominicana).
Si la estafa, Telexfree, hubiese mantenido el crecimiento que había mostrado durante el primer año por doce meses más, dicha pérdida se hubiese multiplicado por cien y estaríamos hablando entonces de DOP 215,000,000,000.00, casi dos veces y media el hoyo de Baninter (DOP 89,000,000,000.00). Siento, entonces, que la lucha que algunos sostuvimos, en diferentes momentos del proceso, no fue en vano, algo tuvimos que haber aportado por el bien de esta causa.
Lo cierto es que, otra vez, cuarenta y tres escuelas pudieron haberse perdido en el proceso, pero no se sabe cuántas más perdemos cada año por las diferentes estafas que florecen constantemente en nuestro país en el mismo formato de esquema Ponzi, o piramidal (hoy se sabe que solo el 2% de los ingresos de Telexfree eran resultado de la venta de su producto 99Telexfree, para llamadas sobre VOIP), de las cuales se estima que pueden haber unas doce operando dentro del territorio dominicano ―Eso, sin tomar en cuenta otras empresas llamadas de multinivel que operan tradicionalmente en el país, y cuya legitimidad, luego de un profundo análisis, también resulta cuestionable―. Este es un mal que, a todas luces, debemos erradicar del país.
Pero a todas estas, nuestras autoridades, nuestra procuraduría, nuestras fiscalías, estuvieron, durante todo este tiempo, como diría Bécquer: «…mudos, absortos, y de rodillas…», mientras que el pueblo dominicano, a quien ellos están supuestos a defender, resultaba estafado, de esta manera.  Y peor aún, algunas personalidades ―periodistas y demás, otrora con un buen nombre― se dieron a la tarea de defender lo que con dos dedos de frente, y un poquitico de investigación, era evidentemente una de las estafas más vulgares que hemos tenido en los últimos años en la República Dominicana. No es hasta hoy, quince de abril del 2014, cuando la Fiscalía del Distrito Nacional hace pronunciamientos en contra de esta estafa, en su cuenta de Twitter. ¿Ya para qué?, ¿dónde estuvieron todos estos meses?
Según la ley de quiebra en Estados Unidos, la lista de todos los acreedores de la empresa quebrada (para el caso de Telexfree, sus promotores ―llamados también «asociados»―), debe ser publicada; entonces: ¿Qué habrá en esa lista?, ¿algún político o personaje conocido por una que otra actividad ilícita?, ¿hubo el interés de algún poderoso de que ese cáncer social llamado Telexfree no se combatiera a tiempo a diferencia de Brasil, Estados Unidos e incluso Ruanda?
Para bien o para mal, Estados Unidos no acogió la quiebra de Telexfree, lo que quiere decir que, en teoría, ellos están obligados a buscarles los «chelitos» a sus acreedores, si es que aparecen. Lo malo de eso es que, en ese escenario, probablemente nunca veríamos la lista aquella, y nunca sabríamos, entonces, qué explica el silencio de las autoridades dominicanas.

Amadeo