martes, 13 de junio de 2017

Adios al Sistema de Partidos Dominicanos (3/3)

Así que, como hemos visto, no hay fundamento, en mi opinión, para que se sostenga el sistema actual cuyo colapso es inminente. Pero surge la legítima pregunta: ¿De dónde surgirán los líderes que sustituirán al pseudo-liderazgo de la partidocracia presente? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero me parece que no es descabellado inferir que el litoral verde tenga mucho que ver con ese advenimiento futuro; hay que tomar en cuenta que hace apenas siete meses el Movimiento Verde simplemente no existía, y que si bien es cierto que el mismo sigue siendo muy mínimo en relación a lo que se necesita para poder ofrecer una alternativa real de poder, el hecho es que su crecimiento, y la realidad que ahora representa en el clima político dominicano, es a todas luces, insoslayable; a más de eso, dicho movimiento, al momento de escribir este artículo, se empeña en alcanzar las masas de la población dominicana, elemento indispensable para representar una fuerza política importante, bajo el actual esquema dominicano.

El tema es que sea por la vía o el color que fuere, tres años es tiempo más que suficiente para producir un liderazgo nacional alterno a los partidos tradicionales aunque por el momento aún no sea visible. Eso, por supuesto, no significa  que algún segmento del liderazgo perteneciente a los actuales partidos del sistema no pase a ser parte de ese eventual nuevo esquema de propuesta política.

Ahora bien, ¿es el inminente colapso del sistema de partidos dominicanos garantía per se de que vamos a resolver de forma instantánea los males sociales del país, y de forma muy particular la corrupción? Para nada.

De hecho, tener cambios reales positivos tras el abrupto cambio de sistema dominicano   sería poco menos que un milagro, Más bien, lo que uno esperaría tras una sacudida social de ese tipo sería la resaca del daño material acumulado por años aún no manifiesto, aunado, cuando mucho, a la esperanza de la gente de un porvenir venturoso.

Así que, luego del tsunami, el desafío es ciertamente poder cambiar el rumbo de la dirección de la cosa pública nacional. Esta vez, así lo quiera Dios, que sea para bien.


Hay una esperanza, por supuesto que la hay; asociada, eso sí, a una tarea pendiente de largo plazo, a nivel nacional… pero sobre esto pienso conversar en mi próxima serie de artículos....

lunes, 12 de junio de 2017

Adiós al Sistema de Partidos Dominicanos (2/3)

No es un secreto que el país tiene un incremento de la deuda a niveles que ya casi supera el cincuenta por ciento del PIB, con las complicaciones que en las actuales circunstancias eso puede acarrear. ¿Qué se puede hacer con el problema fiscal del gobierno? ¿Subir los impuestos? El gobierno carece de la popularidad para endosarla a ese proyecto. ¿Reducir los gastos? Tampoco tiene aval para eso: de hecho, su popularidad pasada descansaba sobre la base de cierto tipo de gastos de corte populista; reducirlos, sería como quitar la alfombra sobre la que pisa el gobierno.

Sencillamente, las autoridades no están en condiciones de pedirle sacrificios ni a quienes pagan impuestos, ni a quienes reciben ayudas. Ese es parte del costo institucional cuando se opera de la forma en que lo ha hecho el presente gobierno.

Todo lo anterior se agudiza con el hecho de que inevitablemente la crisis conduce a una escisión interna en el partido de gobierno que ya no se puede ocultar, y me temo que ninguna de las partes involucradas estará dispuesta a ceder, en gran medida, por la desconfianza que entre parte y parte se ha sembrado. 

No hay dudas: todos los frentes abiertos que tiene el gobierno dentro de su partido, fuera de su partido y fuera de su país se van a fundir en un mismo requerimiento: la renuncia del señor presidente. Hacer la agonía larga o corta es, me parece, el único aspecto sobre el que el ciudadano presidente puede elegir. 

Por otro lado, la artimaña política de aprovechar el escándalo presente para inculpar y desacreditar a opositores políticos tanto internos como externos del gobierno va a salir cara: ningún partido dominante, ni facción de partido, va a salir ileso del hecho.

Luego, las condiciones están creadas para ver el desenlace que ya hemos visto en muchos de los países latinoamericanos para lo que, nuevamente, la sicología criolla aun hoy, no está preparada.

¿Es pues el saldo del escándalo Odebrecht negativo? Para nada. Es decir, el hecho en sí por supuesto que es negativo: jamás puede considerarse como positivo la realidad de que de la economía de un país pobre simplemente se esfumen cientos de millones de dólares sin que, hasta la fecha, no se tenga ni rastro de dónde fue a parar ese dinero, ni de cuánto, a ciencia cierta, estamos hablando.


Sin embargo, en la cara positiva del escándalo, que se haya dado a conocer tan profunda, pública y detalladamente el hecho constituye una bendición, y de las más grandes, que alguna vez le haya ocurrido al país, porque representa la posibilidad de detener el proceso de deterioro: de otra forma no se sabe hasta dónde habría llegado el problema que hoy se combate.

domingo, 11 de junio de 2017

Adios al Sistema de Partidos Dominicanos (1/3)

Siempre que se habla sobre el futuro se corre el peligro de equivocarse; ¡que caray!, es el riesgo que hay que asumir cuando se pretende interpretar la data disponible e intentar develar el desenlace que ella, siempre incompleta, sugiere. De modo que así es como lo veo…

Es mi convicción que el sistema de partidos políticos en la República Dominicana está próximo a colapsar, no tengo dudas, y, en este punto, el hecho de que el presidente logre terminar su cuatrenio es, por mucho, más improbable que lo contrario. Existen sobradas razones para concluir, quasi sin ambigüedad, que eso es así. 

A pesar de que en la psiquis de la mayor parte de la población dominicana el fin de los partidos tradicionales es sencillamente imposible, la realidad es que la estabilidad que ha exhibido nuestro sistema político en las últimas cinco décadas es la excepción, más que la norma, en todo el contexto latinoamericano. De hecho, el proceso de degradación de los partidos políticos criollos arrancó hace alrededor de quince años cuando con la desaparición física del doctor Balaguer comenzó, asimismo, la degradación de la “institución” política (si se le puede llamar así) que él representaba, hoy, en la práctica, inexistente.

¿A qué se debe, entonces, que el proceso de erosión de los partidos dominicanos haya durado tanto tiempo en relación a nuestros vecinos del sub-continente? Para mí, dos hechos explican el más bien infrecuente fenómeno.

En primer lugar, porque de alguna extraña manera cuyo mecanismo no termino de comprender, la República Dominicana ha logrado mantener la así llamada estabilidad macroeconómica en las últimas décadas (salvo en años excepcionales) dándole al gobierno la oportunidad de boronear, comprando así, a precio en apariencia no tan caro, la paz social.

La segunda razón por la que el sistema ha durado tanto tiempo en extinguirse es el hecho de que la degradación criolla tanto moral como material (al menos para gran parte de la población) ha sido, durante las últimas décadas, un proceso gradual en lugar de abrupto. 

No obstante a lo anterior, el caso de Odebrecht cambia el rumbo de la historia disparando ahora, bruscamente, la percepción de la corrupción en el país tanto a nivel nacional como internacional, conjuntamente con el hecho de un proceso legal en jurisdicciones internacionales que el gobierno dominicano no puede controlar en donde estalla y se procesa en primera instancia el escándalo de corrupción que hoy conocemos.

Así que un problema endémico y sistémico (como dice Rosario Espinal) encuentra repentinamente su punto de ebullición, incoando un impredecible reclamo social que ya, a mi juicio, ha llegado al punto de no retorno, haciendo metástasis en la conciencia social dominicana….

(continuará...)

martes, 18 de abril de 2017

Danilo Medina, su mejor Legado (3/3)

      Así que, tras el fracaso que han supuesto las estrategias alternativas, es mi humilde percepción de que ya «se ha hecho tarde para ablandar habichuelas», y para tratar de volver a emprender lo que habría sido, en ese entonces, el camino maquiavélico más natural.

Luego... todo parece indicar que una vez agrandada la bola de nieve y agudizada la sigilosa crisis financiera ya no hay bien sacrificable menor que pueda contener el descontento popular.
Es simple, in my view, no hay forma humana en la que el presidente actual pueda resolver la presente crisis de credibilidad y de corrupción que padece la sociedad dominicana (que en su más amplia expresión abarca también la delincuencia común y la criminalidad), cuyos daños directos e indirectos han sido siempre la fuente de disolución de todas las estructuras humanas, incluyendo los imperios. Pero, igualmente, no hay forma de que se sostenga el estatus quo actual por tiempo indefinido, entonces, estoy convencido de que la presente crisis es una que se debe abordar ya, a la menor brevedad posible. ¿Y qué mejor medicina que implementar la receta de Mao Tse Tung cuando afirma: “las crisis se resuelven agudizándolas”?

Es, a mi juicio, sin ánimos de imputar a nadie de quien yo no posea pruebas para hacerlo, el único bien sacrificable que va a aceptar la sociedad civil el mismísimo presidente de la República….

Ahora, confieso que no soy demasiado entusiasta con la idea de una eventual renuncia del presidente, tomando en cuenta que la línea sucesoral no es muy halagüeña que digamos, con lo cual, huelga decir que los problemas medulares de la República definitivamente no se resolverían con una eventual salida del poder del presidente  Medina previa al dos mil veinte, por la vía que sea. Pero sería, sin dudas, un buen inicio, un interesante punto de inflexión donde podríamos empezar a ver un rumbo diferente al deterioro moral dominicano cuya resolución a niveles mínimamente satisfactorios no veremos consumar en esta generación, ni probablemente en la próxima, pero sí podemos empezar a recorrer ese camino a partir del mismo momento de la salida del poder del actual presidente; no antes.
Señor presidente, hágale un favor a su nación y renuncie, evítele a su país un daño mayor, compórtese ahora a la altura de las circunstancias, como no lo ha sabido hacer hasta ahora en la presente crisis.

Adelante las elecciones, he ahí una alternativa, participe en ella si quiere y pruebe su nivel de popularidad bajo las nuevas circunstancias. Si gana, bien, si pierde también… porque habrá dejado al país el mejor de sus legados. el legado de la enseñanza de que alguna consecuencia hay en la República… el legado de mostrar a sus sucesores de que no son omnipotentes y que deben recordar continuamente, como en la antigua Roma, que son hombres o mujeres, no dioses….considere, señor presidente, que su renuncia es por mucho el mejor legado que sin lugar a dudas usted puede dejar a su país…..mucho más, sin temor a equivocarme, que la tristemente célebre Punta Catalina.

lunes, 17 de abril de 2017

Danilo Medina, su mejor legado (2/3)

       Hace unas semanas, fue dada a conocer una nota de la calificadora de riesgo Fitch Rating, donde expresa lo que ya se venía comentando en los corrillos de los economistas locales, y que llegaron, sin demasiado eco, a exponerse en algunos escenarios: se trata de que el nivel de la deuda, sencillamente, ha colocado al país, desde hace años,  en una precaria estabilidad… en síntesis, nuestro alto porcentaje de la deuda sobre el PIB para una economía con nuestras características de fragilidad tiene, claramente, al menos una doble implicación.

En primer lugar, una odiosa dependencia de la tasa del dólar cuyo ligero desplazamiento nos puede afectar notablemente. En tal virtud, hay que reconocer que un logro del PLD a lo largo de sus ya diecisiete años de gobierno ha sido, precisamente, mantener la estabilidad cambiaria; en ese sentido, su última maniobra ha sido la inyección (o al menos el anuncio de la inyección) en la economía dominicana de la no despreciable cantidad de USD 275,000,000.00 en lo que aparentemente es una  operación que ocurre ahora por primera vez en cuatro años, por lo que se podría interpretar como un esfuerzo desesperado de último momento por mantener la economía estable en momentos en que vientos huracanados soplan. El secreto mejor guardado es, ¿tenemos divisas para mantener esa estabilidad al menos por el corto y mediano plazo? Por alguna razón que desconozco, no tenemos acceso a esa información…pero se puede inferir por la falla de los pagos a programas elementales y medulares del gobierno, como el almuerzo escolar para la tanda extendida, que la caja fuerte del gobierno no está muy boyante que digamos.



Pero, en segundo lugar, y en un plano, desde mi perspectiva, mucho más relevante, es el tema de que ¿qué va a terminar ocurriendo con la imprescindible credibilidad del país a nivel internacional de cara tanto a nuestros acreedores actuales como a los potencialmente futuros? Es bien sabido que desde hace años el presupuesto dominicano es sostenidamente deficitario, lo que ha hecho que de forma creciente haya ido aumentando los niveles de deuda más allá, hay que decirlo, de los niveles razonables para una economía como la nuestra.

Lo dicho anteriormente supone una clara dependencia de que quienes nos prestan confíen en que no habrá problemas mayores en el país, y que, consecuentemente, su dinero va a retornar....como ha dicho Colin Powell: «El dinero es cobarde, y no va a lugares de donde no cree que pueda regresar».

Luego, ahí está la indeseable amalgama planteada, por un lado un escándalo de corrupción de origen foráneo, no controlable localmente y de  alcance internacional nunca antes visto; por el otro, de una ya precariamente estable economía donde la fuente alterna de ingresos (los préstamos) se ve severamente comprometida, además de insostenible.

A todas estas, como ya habíamos dicho, el proceso judicial en República Dominicana «avanza», como se dice popularmente, a la velocidad de una caravana de babosas (la expresión, de hecho, conlleva algo de optimismo en sí misma). A primera vista, uno podría interpretar ese hecho como un error táctico elemental; pues parecería más acorde con el sentido común haber sacrificado uno que otro bien sacrificable desde temprano de la bola de nieve (uno o varios funcionarios de segunda; como muy probablemente han hecho otros países)  y haber saciado, desde entonces, las ansias de justicia del pueblo dominicano. 

Más que eso, parece haber sido la táctica del gobierno pretender imponer otros temas en el debate de la opinión pública (vía bocinas); desacreditar con todas las fuerzas la Marcha Verde; intentar hacer un acuerdo a destiempo con Odebrecht con el tema de cobrar el doble de lo que se dice que son los sobornos, entre otras tácticas de relaciones públicas claramente fallidas. Recalco que claramente fallida, especialmente ahora, cuando la justicia brasileña podría juzgar los casos de Odebrecht, aun cuando hayan ocurrido fuera de su territorio.

Y uno se cuestiona: ¿ha sido el quasi infalible Comité Político incapaz de ver lo que tan claramente parecería ser el paso elemental a seguir en una crisis como esa? No lo creo. Más bien me parece que la respuesta debemos buscarla en el postulado de don Juan Bosch cuando afirma «En política hay cosas que se ven y cosas que no se ven, y las que no se ven suelen ser más importantes que las que se ven».

Así es que, no me parece descabellado inferir que el hecho de que aún no haya sido sometida ni una sola persona por el caso de Odebrecht en el país responde a la dificultad interna que ha supuesto conseguir a una (o a unas) persona dispuesta a sacrificarse por el resto de los implicados; máxime, cuando parecería que cualquier mínimo error podría poner en riesgo a funcionarios de primerísima línea. Ya parece que no aplica aquello de «Servir al partido para servir al pueblo».

        ¿Qué alternativa queda entonces al presidente de la República?, y ¿Cuál podría ser su mejor legado en las actuales circunstancias? De esto hablaremos en nuestra tercera y última entrega sobre este tópico.

domingo, 16 de abril de 2017

Danilo Medina: su mejor legado (1/3)

No pretendo que lo que voy a decir en las próximas líneas es infalible...se trata simplemente del ejercicio del análisis personal sobre cierta cantidad de información, sesgada o no, que pacientemente he tenido la oportunidad de revisar y analizar….. luego de todo eso, si me equivoco, bien, es el riesgo que se asume al pensar con cabeza propia.

A estas alturas, todo el mundo es consciente del proceso judicial que se está llevando en Brasil, el tristemente célebre así llamado tsunami Odebrecht.

Varios países, empezando por el protagonista Brasil, ya han empezado a recibir los embates políticos-jurídicos con sometimientos, procesamientos y hasta encarcelamientos de los líderes políticos del más alto nivel del sub-continente.

Mientras eso ocurre en varias de las naciones donde hay implicados en el que posiblemente es el caso de corrupción más importante en la historia del planeta, la Republica Dominicana, altísimamente implicada en el escándalo, luce entrampada en pasmosa lentitud jurídico-procesal-penal. Nótese que estamos hablando del país donde se centraron las operaciones de soborno que se hacían a los diferentes países, porque, a juicio de Marcelo Odebrecht, era la nación donde esas operaciones se podían hacer de forma más segura.

¿Qué explica que ni siquiera por mantener la imagen que el presidente se había esforzado tanto por cuidar (habiendo logrado mantenerla en elevadísimos niveles por varios años) aún no haya impulsado un dinamismo mayor en el Poder Judicial en el contexto de un país eminentemente presidencialista?

A mi juicio, esa es precisamente la interrogante que termina siendo respondida, en muchísimos casos, con la predisposición que supone la desesperanza aprendida de los dominicanos; y se concluye, muchas veces, al igual que Monseñor Ozoria, en que aquí no va a ocurrir nada.

Pero es aquí, precisamente, de donde parte el punto de inflexión de mi antítesis.

La actual crisis tiene un factor dual de tal envergadura que me parece que nunca antes nos había tocado en la historia republicana reciente: escándalo de corrupción que estalla desde el exterior, por un lado, mezclada con una compleja situación de las finanzas públicas criollas, por el otro.

¿Qué hace singular el presente caso de corrupción frente a la decena o centena de casos denunciados en el pasado reciente de este y otros gobiernos? Evidentemente, el hecho de que el foco de la información se origine en un contexto internacional donde el gobierno dominicano poco o nada puede hacer para controlar aun con sus bocinas, y que, además, esta vez toca enfrentar sin su brillante asesor de imagen: Joao Santana…..es que lo mucho hasta Dios lo ve.

Cabe señalar que, desde hace varias décadas, la justicia dominicana solo se acciona para casos importantes, únicamente cuando es motorizada desde el exterior,  es decir, cuando es forzosamente motorizada a pesar de ella misma. Tal ha sido el caso de Baninter, Quirino Ernesto Paulino, Figueroa Agosto y como dicen en inglés, and so go on… (los dos últimos ni siquiera llegaron a implicar la acción judicial criolla).


Y luego entra en escena un segundo factor: la complejísima situación económica dominicana que el gobierno, cual malabarista, ha procurado mantener a flote en el pasado reciente.
    
         Pero este segundo factor lo vamos a analizar más profundamente en una próxima entrega...

viernes, 3 de junio de 2016

Ella, Emma, Mi Niña Bella....

Emma. Así la llamo, y así ella viene...ella anda a gatas, con elegancia, y cuando quiere ver ya distinto, se pone erguida, y se levanta....


Ella, mi niña bella, tres cuartos de año ya, que ella está aquí....y ya parece que quisiera caminar entre sus pasos, tal vez trotar, tal vez correr...pero es tan ingenua, mi niña linda, que ora olvida que hay que dar tiempo para crecer, para aprender, para emprender...

Pero otras veces, ella no olvida, y es juguetona y exploradora; tan infantil, tan divertida, tan tierna ella, mi niña bella.

Ella no habla, de las palabras, poquitas cosas puede decir, pero de ojos lo dice todo, y con su rostro no falta nada.

Y ella parece una canción...y ella es una canción; con melodía, con su poesía, con su belleza, su inspiración.....

ella te mira, la niña tierna, con tal dulzura e ingenuidad, que dejas incauto que te señale, y que te toque con ese dedo...para explorarte...eso parece...

Pero ella, la traviesita, tiene un secreto, uno pequeño, en el pulgar...y cuando inocente y  desprevenido ya te ha tocado....y enternecido te ha doblegado, entre la uña del otro dedo, y la otra uña, del regordito, esas dos uñas, y el secretito: un pellizquito...

Pero no duele; el secretito del pellizquito te ha sorprendido, y no te duele; es decir, duele, pero un poquito, un poquitico; y es que la niña, con esos ojos, te ha enternecido, te ha adormecido, te ha doblegado.

Y luego de esto, sobre mi pecho, ella se acuesta, ella se duerme, y yo me duermo, y nos dormimos.